La verdad es que no esperaba ningún especial acontecer en aquella reunión, los motivos de la nueva educación reinaba en los discursos de toda la mesa que conformaba la dirección de aquella universidad; los viejos profesores se afanaban en afinar sus directrices para que los jóvenes no se distrajeran con cosas tan artificiales como son la moda y los pc´s y caían en el antiguo tema de la tradición y la educación establecida por los más potentes focos de sabiduría que son las universidades consolidadas como las mejores del mundo. Difícil tarea tenían entre-manos mientras yo deambulaba mentalmente por el auditorium, ya que los coloquios se hacían interminables entre slogans ya más que sabidos y retóricas pocos atrayentes.
Me distraje primero viendo las pinturas que decoraban el salón de actos que por cierto me parecían feas a rabiar. Un modernismo que nos ofrecía unas caras siniestras que miraban con ojos saltones, el escenario parecía sacado de una obra del siglo XVIII, mucho marco para poco contenido. Después se me fue la vista a los rostros de los viejos profesores que parecían interesados en el discurso de un colega de turno. También en el fondo me pareció bastante artificial… dejemos a los sabios.
Es la primera vez que deseé que mi asiento colindante estuviese libre y a la vez tuve miedo de tener tan cerca a alguien que perturbaba mi conducta. Poco a poco el joven se fue acercando y con éllo el frío se hizo aún mayor y miré con curiosidad a mis vecinos para encontrar en sus rostros algo que delatase que también estaban bajo el influjo de cosas tan terribles como una perturbación personal tan poderosa.
Un breve vaivén se sintió en los dos asientos colindantes, y quizás un roce de su brazo desnudo con el vestido de raso que yo llevaba; a pesar de ello la electricidad pasó las fronteras de lo físico y penetró en mi cuerpo: atracción fatal me dije… El joven cruzo sus manos sobre las piernas y de reojos ví como su piel era tremendamente fina, tan fina que las venas se transparentaban a través de ellas curiosamente la sangre parecía azul me dije para los adentros. Cosa curiosa……..
Poco a poco fui notando como un peso se sentaba en mis hombros, algo me estaba colapsando la mente, un enorme muro se estaba levantando entre la realidad y la ficción.. miré a mi izquierda y vi los enormes ojos azules mirándome fijamente. Y me perdí en esa subida de marea, me ví envuelta en olas de deseos y un faro lejano que iluminaba el puerto de algún sitio perdido en el tiempo. Poco a poco el rostro del joven se acercó a mi cara: Salimos? preguntó….
El pasillo de salida se hizo largo, veía al joven unos pasos antes que yo que me marcaba el ritmo y la dirección; la salida del centro estaba cerca, el frío volvió a envolverme, mis manos estaban pálidas, casi sin vida.
Cuentos que se hacen realidad, deseos personalizados, imágenes que se inmortalizan, figuras que dejan de ser dibujos para tener vida propia…. son mis deseos quizás que necesiten héroes donde no hay nada.
**Capítulo 6º de Mi Memoria Histórica: Experiencias .



