Archivos para memoria historica damadenegro

EL PRIMER BESO

Publicado en mi vida con etiquetas , el octubre 13, 2009 por DAMADENEGRO

Septiembre se apropiaba de la vida familiar, las vacaciones de papá hacían que todos estuviésemos en Jerez, algunos en el campo con la abuela, otros en la casa familiar frente a la iglesia de Santiago. Yo vivía con la abuela siempre en época vacacional y por lo tanto la ciudad siempre ha ido emparejada al ocio, a las pandillas y a las primeras experiencias como niña-mujer puesto que allí tenía un círculo bastante grande formados por primos, amigos de primos y vecinos en general. Éramos niños de calle, digo bien porque vivíamos en la calle salvo en horas de almuerzo, cena y sueño.

Quizás mis comienzos en todo iba unido a esa época, ahora pienso que demasiado adelantada, pero es que era una niña precoz debido más bien a estar siempre acompañada de varones… mis primos eran todos chicos, en total 12 y junto con sus amigos digamos que tenía mi harén particular. Ahora me divierto cuando veo las escenas familiares, con tanto afán por conocer las cosas, jóvenes que llegan a la edad poco joven sin haber conocido ni sentido cosa parecida… son cosas de los tiempos; siempre me he sentido privilegiada.

Alguien me dice ¿cómo es posible que hayas conocido tantas cosas? . Sonrío porque eran unos tiempos en que a los 22 años ya se tenía una carrera terminada y seguramente estabas preparando unas oposiciones o que ya tenías un trabajo seguro, la mayoría de las veces en algún organismo del estado por lo que el curro estaba “de por vida”. Y ahora pasando página a mis años más tiernos y en experiencias con el trato con el otro sexo, me acuerdo de la experiencia primera, el primer beso.

Siempre venía también en septiembre, a casa de su tía, una casona antigua blanca con las maderas pintadas de verde oscuro situada a la izquierda de la plaza. Yo me asomaba cada 5 de septiembre para ver llegar los dos coches que transportaban a toda su familia desde Sevilla hasta Jerez, lo hacía desde que tenía cuatro años y quizás aquel morenito con rizos y mirada azul tenía mucho que ver en esa curiosidad. Ahora ya éramos un poco mayores y nuestros juegos habían quedado rezagados a las partidas de cartas los días de viento y de lluvia que no se podía salir. El como casi todos los de su edad formaban parte de la pandilla de mi primo, eran ocho o nueve que se reunían en el club de los padres agustinos, un colegio que en verano se transformaba en club para jóvenes y viejos.

No le prestaba mucha atención, poca más que ser un chico guapo pero…. aquel verano el mes de septiembre fue algo especial; la feria transformaba la ciudad y por primera vez iba a lucir las galas de flamenca en un vestido blanco y verde que mi abuela había mandado a hacer a una costurera de la vecindad. El vestido vino el día antes del estreno y aquella tarde mi abuela se metió en su habitación conmigo y fue colocando cada pieza como si fuese un ritual. Las enaguas blancas con encajes en los bajos, ella misma los había colocado de una antigua combinación suya, el vestido que no llegando al suelo, tenía el vuelo suficiente para poder volar en cada vuelta ,,, me encontraba como una reina. Los pendientes verdes y los peinecillos que adornaban mis rizos recogidos en una especie de moño bajo. Las pulseras blancas y verdes, los zapatos de tacón que fue lo que más ilusión me hizo… “taconeando, taconeando, la sevillana te voy bailando”…. me acuerdo de estas palabras y de la risa blanca y pura de mi abuela, el collar verde y un detalle especial que fue la peineta principal que puso sobre el trabajado moño de pelo: la peineta pequeña de carey que le regalaron a la abuela cuando tenía 15 años y que trajo mi bisabuelo de Manila.

Ya estaba lista; ahora mi abuela se peinó su gris melena con el ritual de costumbre, puso brillantina sobre el moño recogido en su nuca, los pendientes de perlas y su vestido blanco y negro…. caminito íbamos las dos hacia el coche cuando la sorpresa me hizo pararme en el descanso de la blanca escalera de mármol: Enrique venía con nosotras.

Enrique era el vecino de la plaza; el chico de Sevilla que se unía a nosotras porque tenía ganas de venir a la feria con un calor de septiembre y un viento de levante más que fuerte. El coche llegó hasta la puerta y con ese encanto que tenían los coches de finales de los 50´s los asientos traseros estaban divididos en dos partes: tenían asientos recogidos sobre la espalda del chofer y podían entrar cuatro personas más. Pues fue precisamente uno de esos asientos en donde se quedó Enrique frente por frente a mí que llevaba el traje de flamenca abierto para que no se arrugara. Todo el camino para la feria iba esquivando su mirada, pues el chico parece que había visto una aparición… estaba embobado, tanto que hasta la abuela rió con ganas viéndonos.

Tras el penoso camino que entonces llevaba a la feria el coche paró en la zona especial, allí nos bajamos, mi traje cayó al suelo, dejando los lunares revoloteando por el viento y los rizos rebeldes jugar con el levante. Enrique se puso a mi lado curiosamente colocado para que agarrara a su brazo cada vez que mis tacones se tambaleaban por la falta de costumbre. Y al otro lado la abuela que miraba la escena con cierta ternura.

Caseta de feria, vinillo blanco por todos lados y sevillanas para que las mujeres lucieran palmito y las jóvenes nos diésemos una vuelta al ruedo del coqueteo para los chicos que había en su interior. Enrique se acercó un poco y me dijo al oído: estás muy guapa¡¡¡…… Qué calor le dije a la abuela con la cara roja del rubor.

Y las horas pasaron, la noche se hizo y el calor y el viento se acallaron un poco… seguía el baile, el contoneo, los zapatos de flamenca con tacones que ya dominaba con cierta maestría y Enrique a mi lado..

Abuela nos vamos a dar una vuelta alrededor de la caseta. Dicho y hecho; Enrique y yo salimos y nos dejamos caer sobre unas maderas que había en la entrada y sin pensar en nada me encontré con sus labios tan cerca… tan cerca que caí en la tentación. Un beso suave, un roce casi que se fue transformando en algo profundo con una leve caricia de la lengua; me dejé llevar por la sensación de sentirme la reina del mundo. El primer beso de amor… Y el viento comenzó de nuevo a soplar, y más calor y el albero del suelo que se hizo remolino y nos hizo meternos en la caseta de nuevo..

Niña de donde vienes?.. dijo mi abuela.
De tomar el fresco, contesto.
Pues el fresco te ha dado un buen beso, porque el carmín de tus labios está quitado y de aquí ha salido entero.

Ay¡ que cosas, el carmín en los labios de Enrique se había quedado.

Enrique tenía doce años, yo tenía diez.

Capítulo 2º de Mi Memoria Histórica: niñez. 

DAMADENEGRO 22/4/2009Safe Creative #0910134681733

CAMINO DEL COLE

Publicado en mi vida con etiquetas el octubre 1, 2009 por DAMADENEGRO


El autobús atestado de chicas 40 sentadas  y estoy segura que más o menos igual de pie, subíamos la cuesta de la Catedral camino del Campo del Sur rumbo al colegio de San Vicente de Paúl como todos los días a las 8.20 de la mañana de aquel curso que acababa de comenzar con 14 años cumplidos que me haría terminar  mi bachiller elemental con 16 asignaturas, y del que me tenía que examinar dos veces del mismo; una en el  colegio y después de haberlo aprobado, lo volvería a hacer en el Instituto Columela también de chicas, eran las normas que existían.Pepe el chófer gritaba al grupo del fondo que no se asomaran mucho a las ventanillas y allí se paraba el ruidoso autobús con el motor echando pestes mientras esperaba que algún particular le dejara paso porque naturalmente no había todavía semáforo. Bien, uno se ha parado… allá vamos.

Entonces el Campo del Sur no era como es hoy, ni siquiera se parece salvo por ese mar que se deja llevar hasta la orilla hoy de arena, pero entonces embravecida con los bloques de protección de mareas y salientes rocosos donde se alzaba en la horizonte la cruz de madera colocada de cara a la mar, como dicen los marineros, quizás en recuerdo de algún muerto por esta amante mortal. El pozo que se hundía en las entrañas de la tierra tras la capilla del tesoro de la catedral emitía ruidos  lamentosos cuando había tormenta. Hoy ha desaparecido, la iglesia de Santa Cruz estaba enterrada entre edificios en ruinas y una cuesta de mareo con piedras redondas que te hacían resbalar a la primera de cambio; hoy luce blanca, restaurada y recuperado su tesoro arquitectónico y han salido a la luz el Teatro  Romano que se levantaba al oeste. La calle del Hospital desembocaba en la plaza del Ayuntamiento también con suelo de canto redondo…. Seguía el autobús por delante del colegio de  niños de los Maristas que parecían desaparecer en la puerta mucho más baja que la cuesta que nos dejaba frente a la Cárcel Real todavía en vigor y con rejas en sus ventanas y celosías en la parte de las mujeres.

Seguíamos el camino de las Puertas de Tierra, mientras Pepe volvía a gritar al grupo del fondo porque tenían entre manos el empujarse y caer al suelo con uniformes, libros y todo lo que se ponía a su paso… cosas de la juventud. Pasábamos las Puertas de Tierra y camino por la Avenida hasta llegar al Colegio que llevaba tres años abierto en el nuevo terreno. No había grupos de pisos, solamente chalets que cerraban en invierno y recibían a sus dueños en verano, la Avenida era una simple carretera de dos sentidos. Llegamos, ya llegamos y allí en la esquina del chalet donde ahora está Comisaría, me esperaba sentado sobre la linde José Ramón que con sus libros bajo el brazo de 6º de bachillerato   del colegio san Felipe Neri siempre teníamos una cita a esa hora y después a las tres de la tarde….

Bajaba en un suspiro y me dirigía con mi uniforme gris y el abrigo azul marino hasta el paso que había frente al chalet y la casa de los arquitectos. Una sonrisa que no era para más ya que las compañeras esperaban atentas alguna muestra de afecto en público para reírse de nosotros. Pero no, corríamos hasta el camino al mar y allí, solitarios sobre el balcón de la destruida Santa María del Mar y los muros caídos de su antiguo balneario nos dábamos un beso casto y lleno de pudor, libros bajo el brazo y la mano que acariciaba su rostro suave y su pelo moreno. Aquellos ojos azules me tenían loca desde hace hacía un año…  y por lo visto le caía bien al chico más deseado de la ciudad. Los morenos con ojos claros hacían estragos entre las jóvenes; y yo tenía mi modelo particular.

Y nos quedábamos un ratito haciéndonos cariñitos  y quizás algún besito en la comisura de los labios, ay que amor ¡¡¡¡ y después volvíamos por la misma calle hasta la esquina donde el cogía el camino a su colegio y yo atravesaba la solitaria avenida camino de mi centro de estudios. Sor Matilde estaba en la puerta y me miraba seriamente pero sin decir nada…. ahora al cabo de los años, ahora que vivo a la vuelta de la esquina del cole y me la encuentro después de 44 años aún me sonríe cuando me dice: recuerdas a José Ramón… puedo decir que todavía me pongo colorada… ay que tiempos.

Y entraba en fila en la clase, no se escuchaba ni una palabra, hacíamos la señal de la cruz ante el crucificado que la presidía, rezábamos un Padre Nuestro para dar las gracias por el nuevo día y por supuesto yo le daba gracias también de tener una ilusión más sumada a las muchas que tenía que dar por tener unos padres buenos, una casa donde vivir al calor del amor, unos muebles baratos pero bonitos, luz para poder ver de noche, Tv en blanco y  negro donde me culturizaba con obras de teatro clásico y música de la época. Y Bonanza, Los Intocables de Eliot Ness o cine de los sesenta español y americanos ….

Gracias….. de nuevo flashes de Mi Memoria Histórica.

Segundo Capítulo: niñéz y juventud

DAMADENEGRO 14/9/2009

: 0909144530629
Título: colegio
Fecha de registro: 14-sep-2009 15:16 UTC
Autor: damadenegro
Tipo de obra: Literaria, Narrativa, Ensayo

Safe Creative #0909144530629

PRIMEROS BESOS

Publicado en mi vida con etiquetas el septiembre 30, 2009 por DAMADENEGRO

El calor de aquel mes de septiembre en Jerez era infernal, poco a poco habíamos atravesado la calle Ancha a media sombra hasta llegar a la Plaza de Los Ángeles donde estaba la casa familiar; el vestido amarillo y blanco que mamá había hecho de un trozo comprado en los desaparecidos Almacenes Preciados se abría sobre la bajera almidonada con encajes de la factoría de abuela y aquellos pespuntes que habían hecho con la magia de la máquina Sïnger rodeaba mis brazos y mi cuello; el llevaba pantalón corto porque todavía no tenía edad para llevar pantalón largo y con las manos juntas corríamos buscando la sombra para protegernos del sol abrazador (y dicen que ahora hay cambio climático porque sube la temperatura mas de 39 grados) .

Me acariciaban sus rizos rubios cuando acercaba su cara a mi rostro aderezado con palabras de cariños. Qué edad teníamos?… muy pocos pero bien aprovechados …El tramo final era la subida de Los Angelitos hasta la plaza donde el acogedor portón de madera negra nos abriría el patio lleno de frescor con los mármoles blancos y negros y las plantas de pilistias que tan acogedora eran en los patios andaluces. Nos cogimos de la mano y de pronto y sin darme cuenta me besó en todos los morros …. anda me dije, no me dio tiempo a degustarlo.
No había sido el primero claro está… el primero fue de noche en la cama, menudo estreno… y la luna de testigo porque el balcón estaba abierto. Te quiero me dijo, te quiero le dije. Y acordamos casarnos en cuanto la abuela obtuviera el consentimiento de la iglesia porque éramos primos hermanos y tuviéramos ya la mayoría de edad. Y seguimos escondidos en la esquina a la sombra preparando para la recta final. Otro besito, ay que suavecito era mi niño y me regalaba esa sonrisa perfecta que enmarcaba a mi ángel que se apoderaba de mi corazón niño, poquito a poquito.

Y cogidos de la mano, corriendo llegamos a la sombra del postigo y aquella casa-puerta de metales brillantes con el Sidol, cristales grabados de la escuela de Sevilla y maderas procedentes de las Américas con cinco o seis manos de pintura, era el decorado de nuestros besos que cada vez se convirtieron en más apasionados. Besos de lengua decía mi amado…. y me ahogaba con su pasión desmedida. Y sentía su joven cuerpo como se adosaba al mío y sentía lo que sentía y por la noche veía… cama de amor, tálamo que se nos adelantaba sin saberlo porque la muerte apremiaba. Y sus manos se apoderaban de este cuerpo que aún no se había formado del todo pero ay…. que ya estaba preparado. Y la saliva como chorros plateados llegaban hasta el cuello, no podíamos tragar tanta pasión desatada. Y sus manos y las mías se cruzaban en cuello, espaldas, cinturas y corriendo iban ambas camino del sexo desatado… la noche nos haría después libres para ser amantes y amados.


Mis besos, aquellos besos de los once años que me ensañaron a ser mujer quizás antes de lo deseado pero que la naturaleza ya había preparado. Me decía mi ángel: sangras para recibir mi amor que también se ha adelantado y con trece años era capaz de dejar pálido al amante más preparado.

Qué me olvide de mis primeros besos?… jamás podré olvidar mi pasado, ni un solo segundo ni décima de mi vida que ha sido siempre una entrega a todo lo que me ha gustado. Buena preparación tuve con un maestro tan hermoso y tan amado.
Mis besos, primeros besos, sabían a miel aunque algunas veces estaban con Cola Cao mezclados

**Segundo capítulo de Mi Memoria Histórica: niñez y adolescencia.

DAMADENEGRO 16/9/2009Safe Creative #0909304614022

 

HA LLEGADO UN ANGEL

Publicado en mi vida con etiquetas el septiembre 27, 2009 por DAMADENEGRO

Mi tía Isabel con mi primo Fernandito

Mi tía Isabel era la hermana de mi madre que hacía maravillas con las manos en la labor del ganchillo, tenía la casa llena de  muestras de sus manos en maceteros de pasillos, respaldo de sofás, colchas de camas de matrimonios, paños bajos los cristales de las mesillas de noche, coquetas de dormitorio y muchos y muchos regalos hechos a sus hermanas…

Mi tía Isabel estaba casada con mi tío Fernando (que tanto montaba como montaba tanto) se llevaron unos años después de casados sin tener hijos a pesar de que mi tía desposó con 18 años. Una visita al médico de pago cuya consulta estaba en la gran casa con patio de mármol situada en la calle Columela, le confirmó que tenía un problema que por aquellos entonces no tenía solución: “matriz doblada” eran las palabras que definían su defecto de nacimiento y que por tal causa cualquier hijo que tuviese nacería con parálisis cerebral….. salvo equivocación o milagro.

Mi tía Isabel y mi tío Fernando pusieron en manos del Divino Hacedor el futuro de sus vidas y se quedó embarazada viviendo todavía en el pueblo de Benaocaz donde mi tío era guardia civil. Con los cuidados de dos ancianas del pueblo mi tía parió a mi primo Fernandito que nació como estaba previsto con un aspecto normal, pero siempre con la guadaña suspendida sobre la cabeza de rizos alborotados que yo he podido ver en fotos antiguas y de color sepia.

Yo nací 10 años más tarde en Cádiz, también en mi casa bajo el cuidado de mi abuela paterna y la comadrona Dora; ya mi tía Isabel vivía en Cádiz, en el mismo pasillo de la misma casa que mi madre y mi primo Fernandito estaba sentado en una hamaca y salía a la calle en su coche de ruedas empujado por mi tío o por mi tía sin saltarse un día ni por frío ni por calor ni por ningún motivo.

Mis ojos se fueron acostumbrando a verle mirar cuando entraba en la sala de mi tía, y una sonrisa angelical se dibujaba en su rostro cada vez más delgado con unos enorme ojos azules que lloraban por la alegría mientras su boca no podía remediar ese babeo constante de quien inocentemente no puede controlar sus movimientos. Mi primo reía con ganas sujetándose con sus manos deformadas a los brazos de la hamaca de madera y tela cuando yo le daba saltos o me tiraba al suelo haciendo el mono o el elefante, o el león, o la pepona antigua. Yo tenía cinco años, el tenía 18…. la cuenta final estaba fijada por el médico: no pasaría más de cinco años para que su cuerpo soportara el fallo en serie de todos sus órganos.

Cuando tuve más años yo acompañaba a mi tía en los paseos de la tarde empujando a mi primo cuesta arriba por la calle Sacramento camino del Parque Genovés…todos los días el mismo camino. Allí corría con su silla por la avenida central hasta el estanque de los patos, el reía y reía… limpiaba su babeo constante y le besaba con cariño y el reía y reía…
Fueron pasando los años, yo tenía 13 años, a mi primo Fernandito aquella mañana no pudieron levantarlo porque se le caía la cabeza a los lados. Desde entonces estaría acostado y allí en la enorme cama de caoba de mis tíos, rodeado de almohadones con encajes blancos y sábanas que se cambiaban todos los días con las iniciales de mis tíos bordadas a mano, mi primo con pijama celeste susurraba …. Mai…. Mai….. asi me llamaba siempre él. Y yo saltaba sobre la cama de alto cabecero, sobre un colchón de lana y con almohadas y cojines llenos de borra…. saltaba y el intentaba cogerme con sus deformes manos. Yo me dejaba caer sobre la cama y el rebotaba con una risa nerviosa que empañaban sus ojos claros. Mi tía Isabel entraba….. “estarte quieta diabla”.

Algunas veces escuchaba a mi madre comentar con su hermana: no se como tuviste valor… mi tía contestaba: esto es una bendición de Dios.
Y un día de otoño, Fernandito ya no sonreía, sus ojos se perdían por la habitación y su respiración cada vez era mas difícil. Mi tía tomó la mano de su hijo y me puso a su lado agarrada con su otra mano.

- Espera junto a mí…. pronto verás como viene un ángel a recoger a Fernandito. Pasó un rato y mi primo continuaba quieto con los ojos abiertos mirando al techo. De pronto como si se encendiera la luz de la lámpara de cristal, se iluminó su rostro y sus ojos se cerraron para siempre… En aquel momento el olor a Heno de Pravia que invadía todos los rincones de la casa de mi tía Isabel quedó eclipsado por un olor a rosas… Mi primo Fernandito se había ido.

* En Homenaje a mis tíos Isabel y Fernando que ya descansan con su hijo Fernandito en la paz del Señor.

** Para todos aquellos que de alguna manera u otra tratan de definir a los seres humanos nacidos deformes o que están en período de gestación como si fuesen “cosas” no humanas; siempre la vida nos da una lección. 

Intro a Mi Memoria Histórica: antepasados.

DAMADENEGRO 18/9/2009

Identificador: 0909184553688
Título: tita
Fecha de registro: 18-sep-2009 16:47 UTC
Autor: damadenegro
Tipo de obra: Literaria, Narrativa, Ensayo

Safe Creative #0909184553688

VIVIR CON QUITI

Publicado en mi vida con etiquetas el septiembre 27, 2009 por DAMADENEGRO

mi tia manuela y quiti

Mi tia Manuela con Quiti

Quiti era blanco y negro, juguetón y cariñoso que salvó su vida de perro gracias a los cuidados de mi tía Manuela allá en Barrio Nuevo en el término de Conil de la Frontera cuando se había perdido con pocos meses seguramente viajando en carro por algún camino de polvo de aquellos entonces de los años treintas. Quiti se acostumbró a la casa en el campo donde mi abuelo materno cultivaba la tierra de donde sacaba para alimentar a su familia compuesta por mi abuela, cinco hermanas (dos de ellas mellizas: Isabel y Manuela) y mi tío Manuel el mayor de los hijos que hacía chapuzas de albañil con su bicicleta como medio de transporte. Quiti jugaba con sus zapatillas de lona al tiempo que el se preparaba para ir a su trabajo mientras mi abuelo salía a su campo y mi abuela disponía para que las hermanas desayunaran. Quiti era juguetón y se metía en el carro cuando mi abuelo colocaba a sus hijas en el carro para ir al pueblo a vender sus productos del campo y las compotas de la abuela. Quiti se montaba en el carro en verano cuando mi abuelo llevaba a sus hijas a la playa de Campano para que se bañaran en el mar. Quiti se convirtió en el testigo principal de todo lo que pasaba en mi familia materna.

Un día cuando todavía no había luz un ruido de voces despertaron a mi familia, las luces de un viejo camión iluminaron la gran casa situada al lado de unos eucaliptos que aún se conservan en el mismo lugar. Todos se levantaron creyendo que había fuego en el campo… pero no fue así…. cuatro hombres cogieron a mi tío que aún era muy joven y lo subieron al camión, pero cogieron también a mi abuela y con ella se fue Quiti por los caminos polvorientos de un día que comenzaba a clarear. El viejo camión se paró frente a una tapia de un casa derruida hace mucho, allí bajaron a mi abuela, a mi tío y Quiti saltó escondiéndose entre las ramas de unos arbustos.

A mi abuela la pusieron frente a los cinco hombres que colocaron en fila sobre la tapia y allí se quedaron con el eco que produjo el quíntuplo tiroteo de escopetas de caza. Los cuerpos cayeron al suelo y la sangre empapó la arena árida de las ruinas. Mi abuela se tapó la cara con sus manos llenas de lágrimas y de polvo del camino y allí quedó con Quiti lamiendo la sangre de mi tío y las manos de mi abuela.
Poco después unos hombres vinieron con mi abuelo, cogieron a mi abuela que estaba casi desmayada en el suelo y a Quiti que estaba lleno de la sangre de mi tío de tanto intentar que se levantara. Una voz dijo en el camión de vuelta; lo han asesinado con sus amigos porque decían que era amigo de fascistas… naturalmente estábamos en la época de la República.

Quiti ayudó a mi abuela a reponerse de la muerte de su hijo, su único hijo varón y después de la guerra se fue a vivir con mi tía Manuela a Conil, allí se acostumbró a vivir en el pueblo con el cambio que eso llevaba pero después de la muerte de mi abuelo, las hermanas se fueron casando y mi tía Manuela se llevó a mi abuela al pueblo a una pequeña casa que era de su propiedad. Quiti se convirtió en un compañero de mi tía y de mi madre que eran las únicas que quedaban por casarse.

El tener en el pueblo un familiar era motivo suficiente como para que todos los sobrinos, primos y demás familias cuando tenían que ir a papelear hiciesen parada en la casa de sus parientes más próximos y es así como un primo de mi madre se alojó con ellas durante dos días; al tercero un camión de guardia civiles paró frente a la casa a altas horas de la mañana, se bajaron dos números y buscaron a este familiar que también se llamaba Manuel, lo metieron en el camión militar y lo llevaron a la tapia del viejo cementerio del pueblo donde habían hecho una zanja y les esperaba cinco jóvenes maniatados más. Puestos en fila dispararon contra ellos y quedaron metidos en la zanja donde le echaron dos palas de arenas nada mas.

A las tres horas llegaron mi abuela, mi tía y dos vecinos más con Quiti por supuesto quien corrió a la zanja para ver que se escondía en sus profundidades teñidas de rojo. Mi abuela pregunto en un desgarro Por qué? ….simplemente porque decían que se reunía con republicanos.
Quiti superó dos crímenes, buscaba en Misa a mi madre cuando iba los domingos y cuando no la encontraba, se quedaba a la derecha del altar en espera de la comunión, porque era seguro que allí si la vería. El sacerdote miraba con cariño a aquel animal que sabía todo el mundo que era testigo de crímenes y no precisamente de guerra… Quiti esperaba.. y cuando veía a mi madre, se iba con ella al banco de la parroquia hasta que terminara la misa. Jugaba con las botas militares de mi padre, cuando todavía era novio de mi madre y se dejaba querer por todos porque sabían que ese animal era quizás el que realmente había vivido junto con mi abuela los hechos más importantes que pasaron por el pueblo en aquellos años.

Quiti desapareció un día, nadie supo decir nada sobre él. Pero el guarda del cementerio un día lo encontró sobre la tierra bajo la cual descansaban los que no tenían dinero para sepultura individual y los anónimos de la guerra…..

Quiti eligió el mejor sitio para estar… se lo había enseñado la vida.

*En memoria de Quiti, un animal con alma.

*En memoria de mi tío Manuel a quien no conocí y de mi pariente lejano que cayeron por los locos asesinos de ambos bandos, hoy ya descansan juntos en un mundo muy distinto a este planeta llamado tierra.

**Intro a Mi memoria Histórica: antepasados.

DAMADENEGRO 21/9/2009

Identificador: 0909224571429
Título: memoria
Fecha de registro: 22-sep-2009 16:07 UTC
Autor: damadenegro
Tipo de obra: Literaria, Narrativa, Ensayo

Safe Creative #0909224571429

MAMA CANDE

Publicado en mi vida con etiquetas , el septiembre 27, 2009 por DAMADENEGRO

Sus manos estaban acostumbradas a los hilos y a las agujas, hacía milagros con un trozo de tela porque le venía de familia; tuvo en su hermana el mejor ejemplo de saber hacer con un metro de tela y un poco de idea y allí, con ella se afanó trabajándose sus modelos, aquellos que soñaba cuando veía las películas de su actriz favorita Verónica Lake. Vestidos de verano floridos y alegres, siempre fue de floreados, nunca amó el negro del luto; los abrigos de doble paño y de cruzado pecho. Magia mamá.

Se dejó los ojos con sus costuras nocturnas porque dormía poco y rápido y se paseaba por las calles de Cádiz y de Conil y de Jerez haciendo que muchas cabezas se volveran para admirar el modelito de turno. Y ahora, las numerosas fotos confirman mis sospechas de que su cabeza negada para algunas cosas se volvía genial en el arte de la aguja y la tela. Y tuve durante toda mi niñez y mi juventud la prueba de su bien hacer y de estar a la última con los modelos que me hacía en apenas dos días. Minifaldas, abrigos de cuadro que incluso sacaba de pantalones antiguos de mi padre…. increíble¡¡¡¡

Su amiga Anita está en muchas fotos con ella y también se vestía con los modelitos que le confeccionaba. Pero Anita perdió a su padre a temprana edad y tuvo que guardar el luto riguroso durante al menos cuatro años (establecido socialmente en aquellos años) y después dos de medio luto. Y las fotos se apilan con las dos modelos andando por las calles de algún pueblo o de alguna ciudad… no porque posaran sino porque siempre tuvieron un amigo fotógrafo que le gustaba hacerles cien fotos cada mes; y más tarde con el amigo de mi padre que plasmó a la pareja en cientos de fotosen blanco y negro.

Y aquí la tenemos con su modelo. Con sus zapatos hechos a medida, también elegidos de las fotos de su actriz favorita y por supuesto en esos parajes tan tremendamente familiares. Y sola o acompañada con la sonrisa especial de sentirse retratada se dejaba querer por la cámara; era coqueta, si señor lo fue hasta el final de su vida en que ya hundida en el pozo de los últimos momentos, se acicalaba ante el espejo su pelo gris como hacía veinte o treinta años antes, dibujada en el espejo para que luciera como recién peinado. Y se sentaba en la mesa camilla de la residencia cogiendo el borde de la ropa dando puntadas imaginadas con invisibles aguas e hilo… se quedó dormida un día seguramente soñando que se iba a encontrar con su querida Verónica al final del camino.

Y a pesar de la guerra, de los muertos, de los ratos de agonía que tuvo que pasar en época tan tremenda en la historia de un país, ella nunca perdió su firma de alta costura, sus modelos de flores, sus telas claras, sus abrigos de lino claro o marfil, el modelo invernal ajustado a la cintura y también sus lutos incluidos en el modelo de boda que era de color azul, único que se podía escoger para aliviar en tan especial circunstancia, el negro riguroso.

No conectamos totalmente nunca, pero en los últimos años, se perdió ese recelo por mi parte al invertirse los papeles … y la niña se convirtió en mujer y la mujer en niña. Como tal había que tratarla y mimarla. Descansó en paz al final porque realmente hacía mucho que no descansaba desde que se fue mi padre de este mundo. Al fin y al cabo ya eran uno solo después de tantos años y de estar siempre juntos ante lo bueno y lo malo… típico de los matrimonios de aquellos bellos y elegantes 40´s.

** En memoria de mi mami Candelaria. Quien te iba a decir que estarías en internet; ya ves lo que tu hija ha llegado a ser y lo que puede hacer….. besitos cariño.

**1º capítulo de Mi Memoria Histórica: antepasados

DAMADENEGRO 25/9/2009

Verónica Lake

Identificador: 0909254587711
Título: mami
Fecha de registro: 25-sep-2009 17:45 UTC
Autor: damadenegro
Tipo de obra: Literaria, Narrativa, Ensayo

Safe Creative #0909254587711

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.